06 noviembre 2006

Bruce Lee y la Marca Personal

Este fin de semana hemos tenido un par de clases muy interesantes en el master que me han hecho reflexionar (de nuevo) sobre lo importante que es construir nuestra propia marca personal.

Primero, en dirección de personas, tuvimos una conferencia-coloquio sobre los diferentes paradigmas acerca de la organización de las empresas. A la vista de las cosas que han cambiado, parece que ninguno de los sistemas existentes sirve bien para hacer frente a algunas de las nuevas realidades, de modo que estamos a la caza de un nuevo modelo de organización.

Algo que sí parece funcionar son los equipos multidisciplinares con personas de distintas organizaciones formados específicamente para proyectos concretos (como por ejemplo para un proyecto de implantación de sistemas o el rodaje de una película). En mi caso, he trabajado así prácticamente siempre, y ciertamente es una tendencia cada vez más extendida que las relaciones entre personas y empresas no se prolonguen más allá de un proyecto.

Esto no tiene porqué ser algo negativo; este tipo de relación puede librarnos de permanecer en una empresa haciendo cualquier cosa una vez terminado el proyecto que verdaderamente nos aportaba algo o nos interesaba. El problema de esto es que te obliga a hacer un esfuerzo continuado por permanecer vendible, y esto, para mi, se sintetiza en la necesidad de desarrollar tu marca personal.

En clase de Dirección Comercial tuvimos otra conferencia coloquio, precisamente sobre el concepto y gestión de la marca. En ella se hacía énfasis precisamente en lo mismo que hay que hacer para desarrollar tu marca personal: tienes que construir una imagen de las competencias únicas que ofreces que te permitirá venderte caro y venderte a menudo (el objetivo de cualquier mercenario y cualquier producto).

Para eso tienes primero que ser bueno, y luego parecerlo. En ese orden; parecer bueno y no serlo no funciona a largo plazo, y como lamentablemente muchos saben, ser bueno y no parecerlo sólo lleva a ser una gamba filtradora (si no sabéis lo que es, alquilad Buscando a Nemo y observad el bicho que se come toda la porquería del acuario...)

Incluso si la estabilidad es primordial para ti y no te ves capaz de llevar esa vida, desarrollar la marca personal no es opcional: una persona tiene una vida laboral de 45-50 años, pero las empresas tienen una vida más corta, y se está reduciendo porque el mundo cambia tan deprisa que pocos pueden seguir el ritmo. En la peli de 1982, Blade Runner salían anuncios de muchas grandes empresas como Pan Am y Atari que todo el mundo pensaba entonces que seguirían inamovibles en el futuro y que hoy no existen (Atari existe, pero es una marca propiedad de otra empresa, nada más). No hay trabajo para toda la vida por la sencilla razón de que si la empresa no innova constantemente no va a durar tanto como la vida laboral de una persona. Y aunque innove, pocas logran tener éxito siempre, así que hay que estar preparado.

Curiosamente, esta misma semana, Zonya me dejaba un enlace a cuenta del vídeo de Bruce Lee. Sincronicidad en funcionamiento; en el ya famoso anuncio de BMW, Bruce te pide que te vuelvas adaptable como el agua, lo que nos está pidiendo a gritos el mundo plano. Ciertamente su oportunidad y precisión al captar las tendencias del ambiente ha sido para quitarse el sombrero.

No obstante, lo que consagra a Bruce Lee como gurú de la marca personal no sólo es eso, sino otro aspecto de su filosofía: en el arte marcial que desarrolló, el Jeet Kune Do, cada alumno debe encontrar su propio estilo y no aprender uno impuesto. Marca propia en estado puro.

Bruce Lee es el ejemplo perfecto de alguien que ha desarrollado una marca propia que le ha sobrevivido mucho después de su muerte. No hay más que ver el anuncio y dejarse arrastrar por su magnetismo. A fin de cuentas, estamos hablando de un tipo capaz de zurrar al mismísimo Chuck Norris.

¡Nos leemos!

6 comentarios:

Fabián dijo...

Me ha encantado este artículo. Te tomaré prestadas algunas ideas -citando la fuente- para algún texto mío cuando encuentre tiempo.

Me pregunto si, de forma consciente o inconsciente, no somos muchos los que nos hemos lanzado a hacer blogs por una necesidad de creación y promoción de nuestra marca personal.

Llevado al extremo, lo que prevemos es un mundo de expertos que trabajan de forma autónoma y que se contratan por proyectos.

Lo que se está poniendo en tela de juicio, entonces, no es sólo el futuro modelo empresarial, sino varias décadas de tradición y el ordenamiento jurídico laboral al que estamos acostumbrados.

Sólo espero que, si este cambio se produce realmente a lo largo de mi vida laboral, me encuentre intelectual y físicamente preparado para el reto.

Alberto dijo...

Ya leeré con calma todo el blog pero...

¿por qué cojones no me has dicho que andabas por aquí?

Grrrr ¬¬

fanshawe dijo...

Y a ver si borro ese puñetero perfil de una vez!!!

Grrr ¬¬

Cesar Viteri dijo...

Fabían: Me alegro de que te haya gustado. Y desde luego, ya puedes citarme, que sino todo el peso de la Creative Commons caerá sobre ti ;)

Se me han quedado muchas cosas en el tintero sobre este tema, así que volveré a hablar de esto próximamente.

Fanshawe: Ya sabes que la familia es siempre bienvenida por aquí. Nos

¡Nos leemos!

Andres dijo...

Gracias por la cita, parece que por fin empieza a calar el concepto...

Pero no es todo tan bonito, a los chicos de RRHH parece que esta idea no les hace ninguna gracia.

Cesar Viteri dijo...

Andrés, un placer inesperado verte por aquí :)

Por supuesto que no es todo bonito, y mucho menos fácil. Ser consciente de la necesidad de crear marca propia es un primer paso, pero luego hay que lograr definirla, realizarla y hacerla evolucionar.

Por otro lado, no me extraña que a la gente de RRHH no les haga gracia. Un mercado de profesionales con Marca Propia es uno donde ellos son consumidores y no ofertantes, y ese es un cambio de punto de vista que muchos ni querrán ni podrán asumir.

A los RRHH de toda la vida que esperan que la gente se mate por formar parte de sus empresas les esperan unos tiempos muy difíciles.

Seguiremos hablando de esto sin duda. ¡Nos leemos!